Lo suyo habría sido seguir contando las aventuras de las vacaciones, pero hoy no puedo. Esta misma mañana... mejor dicho, hace a penas unos minutos mi mujer me llamó al teléfono para decirme que estaba muy sensible por lo que vimos ayer. Yo no se lo he dicho, pero la verdad es que también me siento así, al contrario, le he dicho que tenemos que seguir "adelante", no como si tal cosa por que eso es imposible, pero lo que ayer vimos hace que uno se cuestione muchas cosas, supongo que para que pasados unos días todo siga como siempre... o no.
En la noche de ayer, en Cuatro, retransmitieron un reportaje informativo a cerca del brutal secuestro que en "Beslán" se llevó a cabo los días 1, 2 y 3 de Septiembre de 2004 en la escuela nº 1 de esta población de unos 35.000 habitantes aproximadamente.
No contaré lo que sucedió, pues es de dominio público, y el que desee saber más puede buscar información en este mismo medio. Escribo estas líneas tal vez como liberación de los sentimientos que me invaden hacia los actos que un grupo de más de 30 personas fueron capaces de perpetrar y llevar a cabo contra más de 1200 personas, la mayoría niños de entre 6 y 7 años de edad, madres, padres y bebés. No concibo tanta maldad, tanta crueldad, en nombre de ninguna causa.
Me consta que no es el único caso de semejante brutalidad en la historia de la humanidad, pero sí el que me toca más cercano en el tiempo, sorprende y enconje el corazón cuando con la educación y conocimientos que hoy en día tenemos, sigan sucediendo cosas así. ¿Qué clase de religión, cultura, ideología o lo que sea puede empujar a personas a realizar sangrientos actos en nombre de unos supuestos ideales? ¿Qué valor adquieren esos ideales cuando por poder alcanzarlos se ven manchados con crímenes como lo que vemos a diario?
Perdonad por estas líneas, pero es que hoy sentía la necesidad de escribir todo esto, ¿para qué? para nada por que no hará cambiar la mentalidad de nadie, pero supongo que a mí me sirve de desahogo y de no perder la confianza en los de mi especie.