
Retomando las publicaciones en el blog, paso a relataros muy brevemente la estancia en la desierta isla de Fuerteventura.
Lo más destacable de Fuerteventura son sus playas kilométricas, llanas y de arena blanca. Sus poblaciones son bastante reducidas, poco explotada en general y carentes de edificios arquitectónicos especialemente destacables. Como poblaciones importantes me quedo con Castelejo y Jandía.

Lo mejor de todo son las impresionanates playas con las que cuenta tanto al norte com al sur de la isla, destacando especialmente toda la zona próxima a Castelejo que es de una belleza extrema, pues el formar parte de un parque protegido hace que se hayan preservado los entornos naturales, y que como por arte de magia veas que la carretera por la que circulas se vea envuelta en un mar de dunas de arena blanca, donde en determinadas depresiones consigues ver al fondo el mar azul.

El hotel en el que nos alojamos en Caleta de Fuste teníamos unas excelentes habitaciones y unos mejores servicios entre los que destaco la piscina SPA, los jaccuci de la azotea y el área de juegos infantiles, aunque lo cierto es que como solo contábamos con 3 días para ver toda la isla paramos bastante poco en el hotel.